jueves, 19 de febrero de 2009
martes, 6 de mayo de 2008
El reinado de Isabel II
1. El conflicto dinástico.
A la muerte de Fernando VII, su hija y heredera al trono tenía tan sólo tres años. Su madre: María Cristina asumió la regencia hasta la mayoría de edad de la niña. Aquellos que habían apoyado al hermano de Fernando VII como futuro rey de España ( los carlistas) iniciaron una lucha contra los partidarios de Isabel. En verdad, este conflicto dinástico iba más allá de la simple sucesión al trono; también significaba la lucha por la imposición de un modelo de sociedad perpetuando el Antiguo Régimen (carlistas), o un nuevo modelo siguiendo el liberalismo europeo (isabelinos). Finalmente, y tras la I guerra carlista (1833-1840), los liberales conseguirán la victoria, y un tímido régimen liberal irá desmantelando poco a poco el antiguo régimen absolutista.
¿Quiénes eran los carlistas? Mayoritariamente los carlistas fueron los nostálgicos del Antiguo Régimen, nobleza, Iglesia, y parte del campesinado que tenía mejores condiciones de vida trabajando la tierra de los antiguos privilegiados con unos arrendamientos muchas veces, testimoniales. También lo fueron aquellos defensores de los antiguos fueron medievales, por eso se entiende que el movimiento carlista tuviera más apoyo en Cataluña, País Vasco, norte de la Comunidad Valenciana. Su lema se resumía en la frase: “Dios, Patria y fueros”.
¿Quiénes eran los liberales? Sobre todo, la burguesía y las clases populares urbanas. Aquellos que pretendían una modernización del país, un giro radical, y una aproximación a la política imperante en Europa.
Dentro de los liberales podemos establecer dos grupos: los moderados: que eran aquellos que estaban a favor de cambios en la sociedad pero de manera más limitada, y defensores a ultranza de un sufragio muy restringido. Y los progresistas: más “radicales” querían desmantelar toda la estructura del Antiguo Régimen de manera más inmediata.
María Cristina, supo situarse desde el comienzo de su regencia del lado de los liberales pues sabía que eran el único apoyo para que su hija pudiera gobernar. Ahora bien, se posicionará ( al igual que posteriormente lo hará su hija) del lado de los liberales moderados. Así pues, a lo largo de todo el reinado de Isabel II vamos a asistir a un protagonismo casi absoluto del liberalismo más moderado y conservador y sólo durante breves períodos de tiempo, los liberales podrán establecer algunas reformas importantes. Así, entre 1835-37, los liberales progresistas llevarán a cabo reformas y leyes que acabaron desmantelando el antiguo régimen señorial. Una de las más importantes fue la desamortización de Mendizábal, (la expropiación de tierras de la Iglesia para sacarlas a la venta a subasta pública, así cualquiera podría convertirse ahora en nuevo propietario ya no sólo nobleza e Iglesia), y otra, la extinción de los gremios (que evitaban la libre competencia). También, en 1837, se redactó una nueva Constitución que reconocía: la Soberanía Nacional, la división de poderes, una amplia declaración de derechos del ciudadano, (aunque el sufragio seguía contemplándose como censitario).
En 1840, desbordada por los continuos enfrentamientos con los progresistas, María Cristina dimite, iniciándose una nueva regencia: la de Espartero ( hasta 1843), momento en el que se decide adelantar la mayoría de edad de la reina hasta los 13 años.
2. La Década Moderada (1843-1854).
Cuando Isabel II llega al poder en 1843, se inician diez años de reinado marcados por un liberalismo muy conservador, basados en el predominio social de la burguesía más adinerada (principalmente, la nueva burguesía agraria) que pretendía afianzar un nuevo orden político y social capaz de frenar las pretensiones absolutistas del carlismo, y también alejar del poder a los sectores más progresistas y a las clases más humildes.
Durante este período fue muy importante la promulgación de una nueva Constitución, la de 1845. Tenía un carácter marcadamente conservador: por ej. La soberanía no era nacional, sino que compartida entre las Cortes y el Rey, y mantenía un sufragio censitario muy restringido.
Durante esta Década, el Estado subvencionó a la Iglesia católica, la administración del país se mantuvo de manera muy centralizadora (es decir, todo dirigido desde Madrid) a excepción del País Vasco y Navarra que, por miedo a nuevos rebrotes del carlismo, mantuvieron ciertos privilegios. También fue en este momento cuando se crea el cuerpo de la Guardia Civil.
3. El Bienio Progresista (1854-1856).
Los militares tuvieron mucha importancia en la vida política a lo largo de todo el s. XIX. Los liberales progresistas o los moderados alcanzaban el poder a través de pronunciamientos que protagonizaban junto a estos militares. Así ocurrió en 1854, momento en el que un grupo de liberales progresistas protagonizaron un pronunciamiento militar en Vicálvaro. Un personaje principal durante este bienio será, de nuevo, Espartero. Podemos afirmar que una de las obras principales de este momento será la Desamortización de Madoz que, en esta ocasión, afectó especialmente a los bienes de los Ayuntamientos. También fue importantísimo la impulsión de la ley para la construcción del ferrocarril (1855).
4. EL fin del reinado de Isabel II y el Sexenio Democrático.
Dentro del país, muchos eran los enemigos de la reina y de su gobierno siempre en defensa de los liberales más conservadores, así que la oposición al régimen fue cada vez en aumento y surgieron nuevos grupos políticos como los demócratas (aquellos que creían en una soberanía popular y en un sufragio universal), y los republicanos que querían hacer desaparecer definitivamente la monarquía. La situación de crisis económica que vive el país en 1868 va a suponer el momento ideal para hacer desaparecer a la desacreditada monarquía de los Borbones. Así, se produjo una revolución a la que llamaron La Gloriosa, y cuyo lema se resumía en la célebre frase: ¡Viva España con honra! El movimiento fue encabezado por el general Prim (progresista) y Serrano, estalló en septiembre (por eso a esta Revolución también se le conoce como Septembrina), con la sublevación de la escuadra de Topete en la bahía de Cádiz. El pronunciamiento militar fue seguido por revueltas en las principales ciudades donde se formaron las Juntas Revolucionarias. Las tropas fieles a la reina y al Gobierno fueron vencidas en Alcolea, e Isabel tuvo que marchar hacia el exilio.
En ese momento, se formó un Gobierno provisional a cuyo frente se colocaron Prim y Serrano (los dos grandes protagonistas de la Revolución) y que redactó un gran programa de reformas. Se reconoció entonces el sufragio universal, amplios derechos y libertades (de imprenta, de asociación, de cultos) y se redactó una nueva Constitución: la de 1869, nunca antes España había tenido una Constitución democrática. Ahora bien, se debía elegir que España fuera una república o que continuase siendo una monarquía. Se decidió esta última opción y se buscó un nuevo rey: Amadeo I de Saboya. Su reinado será muy breve (1870-1873) ya que tuvo que afrontar numerosos problemas, hasta que desbordado por la situación, decidió dimitir del trono. Fue entonces cuando por primera vez, se proclama en España una República: la I República española ( 1873-1874). Durante el año de su vigencia se sucedieron hasta 4 jefes de estado, y tuvo que enfrentarse a numerosos problemas como la III guerra carlista y la guerra cubana, así que en 1874 de nuevo, un golpe militar (en este caso protagonizado por el general Pavía) disolvió las Cortes y se volvió la vista de nuevo hacia la monarquía: el nuevo rey iba a ser el hijo de Isabel II: Alfonso XII, y con él comenzará una nueva etapa: el Régimen de la Restauración.
lunes, 18 de febrero de 2008
La Revolución Industrial y el movimiento obrero
En la mitad del s. XVIII se produjo en Gran Bretaña una transformación radical de los sistemas de producción: La revolución Industrial. A partir de este país, la nueva sociedad industrial fue extendiéndose por el resto de Europa. Las máquinas fueron substituyendo al trabajo artesanal, y los antiguos artesanos pasaron a convertirse en obreros que vendían su fuerza de trabajo en grandes fábricas a cambio de un salario. Apareció una nueva fuente de energía: el vapor que se aplicó a las nuevas máquinas y a los nuevos transportes: el ferrocarril. La industrialización trajo consigo la aparición de la sociedad capitalista, y junto con las revoluciones burguesas del s. XIX: la aparición de una nueva clase social dirigente de los estados: la burguesía. La historia de la humanidad nunca había protagonizado cambios tan trascendentales desde los tiempos de la revolución neolítica. Una nueva era se abría camino en la historia del hombre: la era industrial.
¿Qué importancia tuvo la revolución agrícola y la demográfica para la Revolución Industrial?
En primer lugar, a mitad del s. XVIII asistimos en Gran Bretaña a un incremento de la productividad de la tierra. ¿cómo se consiguió? Principalmente por dos razones: se aplicaron nuevas técnicas y métodos de cultivo y se privatizó la tierra, es decir, los campos de cultivo pasaron a ser propiedad privada por lo que sus dueños concentraron todos sus esfuerzos en intentar extraer de la tierra la máxima rentabilidad posible, y obtener más beneficios. La agricultura aumentó su productividad por lo que había más alimento para repartir entre la población. Cuando una población está bien alimentada resiste mejor las epidemias, y aumenta su esperanza de vida, se produce menos mortalidad y aumenta la natalidad. A esto hay que añadir las mejoras que acontecieron en medicina e higiene. El crecimiento agrícola explica por lo tanto el crecimiento demográfico.
Las primeras máquinas.
No podríamos hablar de Revolución Industrial sin citar las innovaciones tecnológicas.
La introducción de las máquinas fue, progresivamente, substituyendo al trabajo manual y transformando los antiguos sistemas de trabajo artesanal. Cada progreso tecnológico fue suponiendo un aumento en la productividad, es decir, ahora se conseguía mucha más producción y en mucho menos tiempo. Esto animó a los primeros industriales que, con los beneficios que iban obteniendo de la aplicación de todas estas innovaciones tecnológicas, fueron reinvirtiendo el dinero en la puesta en práctica de más tecnología. Como las máquinas conseguían fabricar numerosas cantidades de un producto, estos salían a la venta con un precio menor a los antiguos productos artesanales.
La primera industria en mecanizarse fue la del algodón, que empleaba la fuerza hidráulica. Pero la fuente de energía que revolucionaría los sistemas de producción sería el vapor. La máquina de vapor fue inventada por James Watt (1769), y usaba el carbón como material combustible. A partir de aquí, aparecieron las primeras fábricas, y con ellas el sistema fabril de producción. Este sistema consiste en reunir en grandes edificios industriales, las máquinas y los obreros, que ahora pasan a realizar tan sólo una parte de la cadena de producción ( división del trabajo).
La revolución de los transportes.
Una de las consecuencias directas de la Revolución Industrial va a ser la Revolución de los Transportes. La necesidad de ampliar los mercados de venta de la creciente producción agraria e industrial va a llevar a la construcción o reparación de caminos y carreteras así como vías fluviales. Cuando la máquina de vapor se aplique al transporte marítimo y al terrestre, asistiremos a una Revolución de los Transportes.
La aplicación de la máquina de vapor al ferrocarril supuso la posibilidad de transportar enormes cantidades de producción en un tiempo antes inimaginable. Posteriormente, la máquina de vapor también se aplicó al transporte marítimo apareciendo por primera vez, el barco de vapor que substituyó al de vela.
La mejora de los sistemas de transporte permitió acercar en menos tiempo la producción agrícola e industrial a los consumidores. También, toda esta creciente producción modificó los mercados tradicionales, que dejaron de ser locales o comarcales para tener un abastecimiento mucho mayor.
Apareció con todo ello, le economía de mercado, en la que se producía no para el consumo propio (economía de autoabastecimiento o de subsistencia) sino, para la venta posterior.
La aparición del capitalismo y de la sociedad burguesa.
La revolución industrial trajo consigo la aparición de la nueva sociedad de clases en la que un grupo surgía como protagonista: la burguesía.
La nueva sociedad capitalista-burguesa defendía el liberalismo económico, es decir, defendía un sistema económico basado en la propiedad privada. Para los que creían en los principios del liberalismo económico (formulado por Adam Smith), el Estado no debía intervenir en el funcionamiento de la economía, ya que esta se regula sola por las leyes de la oferta y de la demanda.
La industrialización consolidó la existencia de una sociedad de clases articulada en dos grandes grupos: la burguesía y el proletariado. La burguesía, al ser la dueña de las fábricas, de los negocios etc. se convirtió en la gran protagonista, sometida a ella, y vendiendo su fuerza de trabajo apareció una nueva clase social: el proletariado. La burguesía no constituyó un grupo homogéneo: la gran burguesía la conformaban: banqueros, rentistas e industriales. La burguesía media: profesionales liberales, medianos y pequeños empresarios, funcionarios. Por último, la pequeña burguesía, compuesta por pequeños propietarios, artesanos etc.
La burguesía acabó conformando toda una sociedad distinta a la antigua sociedad estamental. Ahora, su estilo de vida, sus valores se convirtieron en el modelo social a imitar.
El proletariado.
Fruto de toda esta nueva era industrial será la aparición de una nueva clase social: la obrera, que venderá su fuerza de trabajo en las grandes fábricas a cambio de un salario. Las condiciones de vida y de trabajo en las primeras décadas de la industrialización eran muy precarias: jornadas laborales de 12 y 14 horas, salarios muy bajos, inexistencia de seguros laborales, falta de legislación laboral, explotación infantil etc. La gran mayoría de estos obreros ( que había emigrado del campo en busca de un trabajo en la industria incipiente de la ciudad), malvivía en barrios degradados sin ninguna condición de salubridad ni higiene.
La primera conciencia obrera.
La primera reacción a la que asistimos, por parte de los grupos proletarios como rechazo a su precaria situación va a ser el Ludismo; los obreros considerarán que son las máquinas sus enemigos a destruir pues son ellas las que les roban el trabajo, así durante los movimientos luditas se llevarán a cabo la quema y destrucción de dichas máquinas. Las primeras organizaciones de trabajadores aparecerán con el despertar de la conciencia de clase, y junto a ellas aparecerán también las primeras Sociedades de Socorros Mutuos que intentarán dar una respuesta social a sus miembros en caso de enfermedad o paro. Junto a la aparición de estas primeras organizaciones asistimos también al nacimiento de los primeros sindicatos, que en España será la Asociación de tejedores de Barcelona ( 1840). El objetivo de los sindicatos fue la de mejorar las condiciones de vida y trabajo de los obreros, así lucharon por la defensa del derecho de asociación, la reducción de la jornada laboral, las mejoras salariales y la regulación del trabajo infantil.
El Marxismo, el Anarquismo y el Internacionalismo.
Ante las precarias condiciones de vida de los obreros, algunos intelectuales empezaron a concienciarse de que esta sociedad capitalista e industrial debía cambiar. De esta manera, algunos pensadores propusieron nuevos modelos de organización basados en la propiedad colectiva, con lo que evitar la concentración de la riqueza en manos de unos pocos y acabar con ello con las desigualdades sociales. Karl Marx y Engels denunciaron la explotación de la clase obrera por parte de la burguesía y defendieron la necesidad de la revolución obrera para destruir el capitalismo. A partir de estas ideas, irán proliferando por la Europa de finales del s. XIX, partidos obreros socialistas, en cuyos programas se contemplarán ideas democráticas.
Marx y Engels publicaron en1848 el Manifiesto Comunista, que resumía su ideología en defensa del proletariado y que concluía con la famosa frase: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. La obra cumbre de Marx será El Capital, Biblia del Marxismo.
Ideas centrales del Marxismo:
- Interpretación materialista de la Historia. Según Marx, el motor de la Historia no es la religión ( a la que él califica como “el opio del pueblo”), sino la economía. Para Marx, la economía ha pasado a lo largo de la Historia por diferentes estadios: esclavista, feudal y capitalista. Su aspiración será la de alcanzar el nuevo estadio: el comunismo.
- Lucha de clases. A través de la Historia, siempre han existido clases, pero ahora bien, unas han sido siempre explotadoras y otras explotadas. La clase dominante siempre intenta controlar la economía y el poder político. Hay que romper con esta dinámica: las clases sociales que siempre han sido explotadas han de protagonizar la rebelión. El propósito de dicha revolución contemplaba la conquista del poder político por parte del proletariado, estableciendo con ello lo que denominaron la Dictadura del Proletariado. A partir de este momento, se crearía un estado obrero que sociabilizaría la propiedad que pasaría a manos del Estado. El fin de la propiedad privada llevaría a la progresiva desaparición de las clases sociales y del Estado, para finalmente poder alcanzar, por tanto, una sociedad sin desigualdades.
- El trabajo es una mercancía más. Para poder vivir, el obrero debe vender su fuerza de trabajo, este trabajo se asimila con una mercancía y como tal depende de la ley de la oferta y la demanda. Así el empresario siempre paga el mínimo imprescindible para la subsistencia si dispone de mano de obra abundante.
- Desaparición final del capitalismo. El progreso técnico de las máquinas provoca paro, lo que genera un “ejército de reserva”, es decir, mano de obra desocupada que puede ser explotada. Esta reserva irá aumentando y se convertirá en una amenaza. Según esta previsión, la sociedad capitalista terminará estallando siendo substituida por la sociedad comunista en la que los medios de producción pertenecen a la colectividad, y habrán desaparecido las clases porque ya no habrán ni propietarios ni desposeídos, será una sociedad igualitaria.
El Anarquismo.
Los anarquistas exaltaban la libertad individual, criticaban la propiedad privada y defendían la colectiva, y rechazaban todo tipo de autoridad, principalmente, el Estado, al que querían destruir. Se oponían por lo tanto, a toda participación en la vida política y a la participación de los trabajadores en partidos políticos. El Estado capitalista era el gran enemigo a abatir por lo tanto, no tenía sentido la participación en este sistema de los partidos obreros (esta es la gran diferencia con respecto al marxismo). Máximos pensadores anarquistas: Bakunin y Proudhon. Este movimiento tuvo más éxito en los países con un fuerte arraigo agrario o escasamente industrializados, como España y Rusia.
El Internacionalismo.
Todos estos pensadores coincidían en la necesidad de unir los esfuerzos de la clase obrera de todo el mundo para luchar contra el capitalismo. Así, a iniciativa de Marx se creó la Asociación Internacional de Trabajadores, la AIT, la I Internacional compuesta por marxistas, anarquistas y sindicalistas. Ante las discrepancias entre los distintos grupos políticos que la componían, acabó disolviéndose. Más tarde, en 1891 aparecerá la II Internacional, compuesta por socialistas (crearon el himno de la internacional e impusieron la fiesta del 1 de mayo como día mundial de los trabajadores).
La II Revolución Industrial.
Se da a finales del s. XIX, características:
- Aparición de la electricidad
- Empleo del petróleo como fuente de energía. Aparición del motor a explosión: primeros automóviles, y más tarde primeros aviones.
- Nuevas industrias como: la de la metalurgia, la industria química, del automóvil.
- Nueva organización industrial: se potencia la fabricación en serie: el Taylorismo, que se basa en una cadena de producción. La producción en serie nace en los EEUU, el modelo más representativo es el de la industria Ford: Fordismo. Resultado: producción estandarizada y masiva con un precio final más reducido.
PROFESORA: MARÍA DOLORES SAZ.
martes, 29 de enero de 2008
CONCEPTOS DE GEOGRAFÍA AGRARIA. Curso 2007/2008
Openfield – Bocage. Ambos son formas de definir los límites de las parcelas agrarias. El openfield son campos abiertos, sin cercados, en oposición al bocage que son parcelas cercadas por muros, setos, árboles o desniveles, y que aparecen comunicadas por una red de caminos. El paisaje de la cornisa cantábrica respondería al modelo del bocage, mientras que los de la submeseta sur y las depresiones del Ebro y del Guadalquivir serían de openfield.
Agricultura de subsistencia. Es uno de los métodos de explotación agrícola que continua con los métodos tradicionales y tiene por finalidad asegurar directamente la alimentación de la familia del agricultor. Las características comunes a estos métodos son: empleo de mucha mano de obra, utilización de técnicas muy rudimentarias, escaso o nulo empleo de abonos, y obtención de una producción muy escasa orientada al autoconsumo.
Este tipo de agricultura es la realizada básicamente en países subdesarrollados en pequeños trozos de terreno, con pocos medios, para ser consumida directamente por la familia que la lleva a cabo.
Explotación extensiva. Concepto referido a la explotación agraria. Es el cultivo de grandes superficies con rendimientos bajos por unidad de superficie. Precisa menos inversión que la agricultura intensiva, y en ocasiones se emplean técnicas tradicionales, como el barbecho. En el caso español, es típica la explotación de cereales en la zona meseteña.
Agricultura intensiva. Es la que obtiene, en el menor espacio posible, gran cantidad de productos de calidad, gracias al empleo de técnicas como la selección de semillas, el uso de abonos, el regadío, y la rotación de cultivos. Todo ello provoca que sea una agricultura muy costosa pero que proporciona altos rendimientos. Se aplica en zonas con poca superficie cultivable y mucha población, en España un ejemplo puede observarse en Levante.
Policultivo. Cultivo de varias plantas diferentes en la misma propiedad o explotación, puede ser intensivo o extensivo. Es el sistema más idóneo para el autoabastecimiento, además, al disponer de varios productos las pérdidas y ganancias se compensan entre sí. Un ejemplo de este sistema de cultivo puede ser el del trigo que, en algunas regiones, se cultiva asociado a otras plantas como la remolacha azucarera. En ocasiones los cultivos se suceden de un año a otro según ritmos diversos, es la rotación de cultivos.
Monocultivo. Sistema de cultivo que consiste en obtener una sola producción. Las agriculturas comercializadas son a menudo monocultivos. En España existen numerosos ejemplos de este sistema de cultivo como el del olivo en la Cordillera Subbética o la vid en la región de La Mancha.
Rotación de cultivos. Alternancia de cultivos con el objetivo de evitar el empobrecimiento de la tierra. Actualmente sustituye al barbecho, la hoja dedicada antes al barbecho se destina a plantas forrajeras, y los cereales de primavera se sustituyen por remolacha azucarera u otros cultivos industriales. De este modo se incrementan el alimento para el ganado y la producción para las industrias derivadas de la agricultura.
Barbecho. Práctica agrícola tradicional consistente en dejar descansar la tierra durante algún tiempo para que recupere sus cualidades y nutrientes. Era utilizada fundamentalmente en la España cerelística, hoy está en proceso de desaparición.
Régimen de tenencia de la tierra. Surge al distinguir entre propiedad y explotación. En relación con la tenencia de la explotación se distingue entre el régimen de tenencia directo, cuando el empresario y el propietario son la misma persona; y el régimen de tenencia indirecto, cuando existe una separación entre empresario y propietario, las fórmulas más extendidas son las de arrendamiento y aparcería.
Arrendamiento. Es uno de los regímenes de tenencia de la tierra, es decir, uno de los tipos de contrato establecidos entre el propietario de la tierra y el que la trabaja. Consiste en la cesión de la tierra al campesino a cambio del pago de una cantidad en concepto de alquiler. No hay en los contratos de arrendamiento indicaciones sobre las actividades que se deban realizar en la tierra. En España ha sido habitual en las zonas dominadas por la propiedad latifundista, es decir, Andalucía y Extremadura.
Aparcería. Régimen de tenencia de la tierra que pone en relación a su propietario con quien la trabaja. Se trata de un contrato variable, por el cual el trabajador paga al propietario una parte proporcional de la cosecha obtenida o de la producción ganadera. Generalmente el propietario pone la tierra, la maquinaria, las semillas, paga los impuestos..., y el aparcero pone su trabajo. En España estaba extendida en Baleares, Cataluña, Aragón, Navarra, Valencia, Murcia, Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha. Actualmente ha disminuido mucho ya que se adecuaba más a una economía cerrada o de subsistencia.
Minifundio. Forma de propiedad de la tierra caracterizada por el pequeño tamaño de las parcelas. Suele pertenecer al propio campesino que es el que la trabaja, y su producción generalmente está orientada al propio consumo. En España es la forma de propiedad típica del norte (Galicia sobre todo) y Valencia, frente a los latifundios (explotaciones de gran tamaño trabajadas por arrendatarios o aparceros) propios del sur (Andalucía). En el caso valenciano, el minifundio resulta rentable al tratarse de una zona de regadío, mientras que en el resto se suele corresponder con una economía de subsistencia.
Concentración parcelaria. Consiste en la reducción del número de parcelas por explotación. La política de concentración parcelaria se inició en España en los años 50 y fue este factor junto con el éxodo rural el que determinó que se pasara de 13,5 parcelas por explotación en 1962 a 8,7 en la actualidad.
Cultivos mediterráneos. Tradicionalmente se han cultivado productos de secano (trigo, vid y olivo), hoy, con la creación de embalses y el perfeccionamiento de los sistemas de riego, existen también cultivos hortofrutícolas, arbóreos y policultivos por sistemas intensivos, además destaca últimamente el aumento de los invernaderos.
Cultivo bajo plástico. Técnica de cultivo que consiste en cubrir los cultivos con plásticos oradados con pequeños orificios para retener la humedad y evitar la evaporación. Tanto los cultivos bajo plástico como los invernaderos (además de retener la humedad resguardan de las bajas temperaturas) se utilizan generalmente en zonas de baja pluviosidad como el sur de la Península y Canarias. La zona donde más están proliferando los invernaderos es en Almería, especialmente en El Ejido.
Enarenado. Técnica agrícola que consiste en cubrir la tierra de arena para que pueda conservar la humedad y el suelo no se erosione tanto. Es muy empleada en las zonas áridas y secas de España como Almería y Canarias.
P.A.C. Siglas de “Política Agraria Comunitaria”, creada en 1961 (España se integra en 1986) con la finalidad de garantizar el nivel de vida de los agricultores, estabilizar los mercados y asegurar los precios en el abastecimiento a los consumidores.
FEOGA. Son los Fondos Europeos de Organización y Garantía Agraria, son fondos estructurales que forman parte de la PAC (Política Agraria Comunitaria) que, desde la integración de España en la UE, marca las directrices de la política agraria. Toda la política agraria comunitaria se apoya en estos fondos estructurales para proteger el sector agrario frente a la competencia exterior, establecer una política agraria común, conseguir un nivel de vida justo para los agricultores, estabilizar los mercados y garantizar los aprovisionamientos.
Programa LEADER. LEADER (Relación entre Actividades de desarrollo de la Economía Rural), es una iniciativa comunitaria que apoya el desarrollo de las comarcas rurales situadas en las regiones más desfavorecidas de la Unión Europea. El programa Leader I ocupó el período 1991-1995, y el Leader II el período 1995-1999 y estuvo cofinanciado por la propia Unión Europea. Su objetivo es demostrar la posibilidad de impulsar el desarrollo de las comarcas rurales, mediante un enfoque integrado, concebido a nivel local con participación de la población afectada. Como programa de desarrollo que es, trata de diversificar las actividades económicas en el medio rural, facilitar el aprovechamiento de nuestros recursos y favorecer las inversiones.


